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El Alcázar de Toledo visto desde fuera de las murallas |
Ciudad de las Tres Culturas es uno de los apodos por los que es conocida Toledo. La capital de la provincia homónima española recibe este título porque en ella coincidieron tres culturas diferentes, como sugiere su sobrenombre. "Dentro de nuestras murallas, musulmanes, judíos y cristianos convivieron durante siglos con sus propias costumbres y en relativa paz", expone la página web de turismo de la ciudad.
Bueno, como atractivo turístico no deja de ser interesante esa definición, más en tiempos políticamente correctos donde determinados sectores extienden un manto de bondad sobre el Islam , cuyos seguidores son cada día más en Europa, en una invasión no tan silenciosa. Cabe decir que esa supuesta convivencia pacífica medieval se habría dado en épocas de dominación musulmana.
Otros escritos sugieren que sí, el Islam tenía cierto respeto por los cristianos y judíos con los cuales convivía en Toledo, basados en el hecho que el Islam reconoce como propios a los profetas de esas dos religiones; pero si la persona era pagana, solo le quedaba una elección: conversión o muerte.
Desde Madrid, se llega a Toledo en 25 minutos en tren y en 1 hora en bus (empresa ALSA). Estos últimos (larguísimos) salen desde la estación Plaza Elíptica ubicada a sur de Madrid (se llega con metro línea 6, estación Plaza Elíptica). Fue nuestra elección. Los boletos no se pueden comprar anticipadamente, se compran en terminales automáticos en la estación, se puede adquirir ida y vuelta y cuestan aproximadamente 11 euros en esta modalidad. No tienen horario fijo, están abiertos para utilizar durante todo el día y el lugar en el bus está sujeto a disponibilidad. Salen cada 30 minutos. Si no hay lugar, hay que esperar al próximo. Subimos al bus de las 9:00 hs. en los dos últimos lugares que quedaban y salimos rumbo a Toledo....


La estación de Toledo está fuera del caso histórico. Cerca de las murallas, se encuentra la oficina de Turismo donde nos atendieron muy cordialmente y nos sugirieron una visita que fue muy adecuada. Por 12 euros te venden una pulsera que permite visitar 7 atracciones fundamentales de la ciudad (la Catedral no está incluida). Se compra en el primer lugar que se visita y en nuestro caso fue en el Real Colegio de las Doncellas Nobles. El mismo fue fundado en 1551 por el Cardenal Silíceo, con la visión revolucionaria de ofrecer educación de alta distinción a las clases inferiores. ¡Funcionó hasta 1988! Tiene una pequeña capilla-iglesia notable, en la cual se encuentra el sepulcro del cardenal, una obra impactante. Vale la pena destacar que dado que el centro histórico de la ciudad se encuentra sobre un monte, el municipio ha instalado excepcionales escaleras mecánicas para salvar los desniveles. Así llegamos a este primer lugar.
El segundo paso fue el monumental Monasterio de San Juan de Reyes. Considerado uno de los templos góticos más bellos de España, el Monasterio de San Juan de los Reyes fue concebido como el lugar de entierro de los Reyes Católicos. Recorriendo el templo con la audioguía, uno los siente presentes al recorrer el pacífico y arbolado patio interno. Experiencia singular. Se encuentran en la gran iglesia del Monasterio los restos de decenas de sacerdotes y de hombres de fe asesinados por el bando republicano durante la guerra civil española.
De uno de los muros exteriores del Templo cuelgan singulares cadenas que a simple vista son de significado desconocido. Hay varias teorías. La más aceptada indica que esas cadenas son las mismas que colgaban de las paredes de las mazmorras en las que los musulmanes de Al Andalus encadenaban a los cristianos. Cuando los Reyes Católicos consiguieron liberarlos, muchos de aquellos cristianos cautivos, viajaron a Toledo para agradecer su liberación en el monasterio mandado construir por la reina católica. Esas cadenas serían las que los mantuvieron cautivos en condiciones terribles.
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Monasterio de San Juan de Reyes. Muro con las cadenas. |
La tercera visita fue a la Sinagoga de Santa María la Blanca. Un planta rectangular bastante desnuda con muchas columnas, parece una mezquita. Fue convertida en un templo cristiano en 1411. Vale la pena visitarla por su contenido histórico pero como dijimos solo se admira su arquitectura, sin que tenga otros elementos de valor artístico salvo los capiteles tallados y los arcos con formas de herraduras, muy bonitos.
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Sinagoga de Santa María la Blanca |
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El Entierro del Señor de Orgaz, de El Greco. |
Seguimos. Siempre dentro de la Judería de Toledo, visitamos la Iglesia de El Salvador. Pequeña y acogedora, alberga en su interior vestigios romanos, visigodos, musulmanes y cristianos. Se pueden visitar. La mezquita original, considerada la más antigua de Toledo, data del siglo IX, con arcos de herradura y un alminar similar al de Córdoba. Vale la pena una corta visita.
Muy cerca encontramos la Iglesia de Santo Tomé. Iglesia también construida sobre una antigua mezquita, es masivamente visitada por la presencia de una obra pictórica excepcional: El Entierro del Señor de Orgaz, de El Greco. Considerada una de las pinturas más influyentes de la historia, los amantes del arte disfrutan de la magnificencia de la obra del pintor cretense. Constituye uno de los lugares más visitados en toda España, como pudimos comprobar. La iglesia también vale una visita.
La visita prosigue por estrechas callejuelas adoquinadas, (varias transitadas por autos que se mueven con precisión quirúrgica), innumerables comercios de souvenires y las tradicionales artesanías de Toledo: navajas, cuchillos, espadas medievales y hermosas joyas realizadas con una técnica llamada Damasquinado, que se realiza mediante la incrustación de hilos y láminas de oro y plata en acero o hierro. De los lugares incluidos en la pulsera, nos quedaron sin visitar la Iglesia de los Jesuitas y la Mezquita del Cristo de la Luz. Pero fuimos por las dos atracciones principales que fuimos a ver.
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La custodia, de Enrique de Arfe. Catedral de Toledo. |
Caminamos 200 o 300 metros por las callejuelas de Toledo y nos encontramos en una espacio abierto con un edificio impactante: era la plaza del Ayuntamiento. Cuando nos dimos vuelta, levantamos la mirada ante una impactante pared de piedra como quien observa a un gigante desde sus pies hasta su cabeza: era la
Catedral gótica de Toledo, llamada Santa María de Toledo y que ostenta el título de Catedral Primada de España. El título de Primada reconoce la larga y rica historia de la catedral, así como su importancia en la vida religiosa y cultural de España.
Costó encontrar la boletería y el ingreso. Para que contarles que le dimos una vuelta de casi 360° y teniendo en cuenta sus dimensiones, créanme que caminamos mucho. Cuando creímos que era la entrada, era el ingreso para las personas que solo querían rezar. Entramos y salimos hasta que encontramos la taquilla en un local comercial frente a la Puerta Llana, que es el ingreso para visitantes. (Se trata de la única puerta de entrada a la catedral a ras de suelo, sin escalones, de ahí su nombre).
Describir esta monumental Catedral excede el marco de este relato. Parecería ser la Catedral mayor de la capital de un gran Imperio, y probablemente lo fue. Me quiero detener en una parte de la misma: El Transparente. Para su realización se abrió un óculo a través del hueco despejado en el muro. A su vez este óculo recibe la luz de los tragaluces hechos en la parte superior del ábside, de manera que el transparente queda iluminado al mismo tiempo que reparte la luz a través del óculo hacia el sagrario. Como culminación está la gran oquedad de la bóveda por donde entra la luz. Es una bóveda decorada con pinturas al fresco de temas bíblicos. Tiene también gran ornamentación de figuritas esculpidas en mármol y alabastro. El lugar es mágico y las figuras esculpidas no parecen terrenales. Algunas dan la impresión de levitar, otras, de volar, algunas de caerse. Todo bajo una luz celestial que ingresa por los tragaluces. Se encuentra en la parte posterior del excepcional retablo.




Dejamos atrás la Catedral buscando la plaza principal de Toledo, llamada Zocodover. Esperábamos encontrarnos con una plaza medieval pero hallamos una mucho más moderna, de forma irregular, con muchos bares en la calles y algunas obras en las mismas que le quitaron rápidamente su encanto. La pasamos de largo y nos dirijimos al último lugar a visitar: El Alcázar de Toledo.
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Alcázar de Toledo
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Himmler y Moscardó visitando el Alcázar en 1940 |
Con una historia que se puede remontar al Imperio Romano (hay restos de una cisterna dentro del edificio y muy cercano está el Puente romano de Alcántara sobre el río Tajo), este edificio es en la actualidad el Museo del Ejército. La mayoría de las salas están cerradas debido a refacciones a punto de finalizar. Pero todo el edificio ha sido reconstruido. ¿Por qué? Vayamos a Wikipedia: "Durante la guerra civil española (1936-1939) fue asaltado por el entonces coronel José Moscardó como punto ofensivo por parte de la Guardia Civil sublevada y resultó casi totalmente destruido por las tropas leales a la Segunda República y los milicianos, durante un asedio que duró setenta días, del 21 de julio al 27 de septiembre de 1936. Fue tomado ese día por las tropas al mando del general José Enrique Varela y visitado al día siguiente por Francisco Franco, jefe de las tropas golpistas. La propaganda franquista convirtió el asedio del alcázar en un símbolo del heroísmo durante la guerra." Más allá de lo tendencioso del análisis, el Alcázar fue un gran símbolo de la resistencia y el valor, testimoniado en la escultura que se puede ver fuera del mismo en el Monumento a la Gesta del Alcazar:
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Monumento a la Gesta del Alcazar |
El Alcázar se encuentra en lugar estratégico de Toledo y se lo puede ver desde casi todas partes, y desde muy lejos. Asimismo, desde ese lugar las vistas que se consiguen son sobrecogedoras.
Dejamos el Alcázar, cruzamos nuevamente la Plaza Zocodover y nos volvimos a encontrar con las escaleras mecánicas, que luego de siete tramos nos dejaron al nivel de la Terminal de Ómnibus de Toledo para volver a Madrid. Hermosa visita, nos faltó un día adicional proque nos faltaron visitar algunas atracciones y porque la ciudad se lo merecía.
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