Sevilla. El retorno de la nonna
María Antonia Molina nació en 1898 en la ciudad de Buenos Aires, de padres andaluces. Era melliza de Manuel. Algún familiar ya fallecido contó que en realidad nació en un barco de bandera cubana mientras sus padres viajaban a Buenos Aires. No lo pudimos comprobar en nuestra búsqueda genealógica, durante la cual sí encontramos su certificado de bautismo en Buenos Aires, casi un año después de su fecha de nacimiento. Algo extraño para la época.
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Fotografía que me acompañó durante el viaje |
Siempre añoró a esa España que nunca vió. En lugar de decir "el día que me muera", solía decir "el día que me vuelva a España". Con los años, esa frase fue cobrando sentido. Fue una mujer brava, dura, cariñosa, hermosa, que crió sola a dos hijos al quedarse prematuramente viuda. Recuerdo acompañarla siendo muy chico a ver los shows que daba Luis Aguilé en el teatro Avenida. O visitarla en su casa de la Avenida Donato Álvarez, de la cual recuerdo una cocina económica la cual me sorprendía cada vez. Una porteña con raíces bien españolas.
Nunca pudo volver a España, a esa Andalucía que extrañaba sin conocerla.
El vuelo fue apacible y rápido y, al acercarnos a destino, el derrotero del vuelo llevó al avión a sobrevolar la ciudad, lo cual nos dió unas vistas increíbles e inesperadas. El aeropuerto, sencillo y agradable, muy cercano a la ciudad, a la cual llegamos en poco tiempo en un bus llamado Especial Aeropuerto, que por 5 euros lleva a los pasajeros a varios destinos prefijados dentro de Sevilla. Descendimos en la última parada, Plaza de Armas, a pocas cuadras de nuestro hotel.
Ese mismo domingo teníamos entradas para la última admisión al Alcazar de Sevilla, que es a las 16:30 hs. Desde el hotel, caminamos unos 900 metros hasta la llamada zona monumental, donde se encuentran la mayoría de las atracciones de la ciudad. El hotel, que no nombramos, se llamaba "Le Petit Paris" y es una típica construcción sevillana reformada en 2004 (https://lepetitparis.es/). Sencillo, con habitaciones cálidas, en una muy estrecha calle, posee una terraza con reposeras y duchas, seguramente muy necesarias en el verano andaluz. Nuestra visita fue en octubre y el termómetro llegó a 30°. Nada de que quejarnos. El personal muy agradable.
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Alcázar de Toledo |
Solo una hora duró nuestra visita y nos quedaron lugares por recorrer dentro de este impresionante e imperdible complejo. La transición entre lo islámico y lo cristiano es paulatina, y en algunas lados, lleva a confusiones visuales. Los jardines exteriores son hermosos y el lugar tiene lugares escondidos, tales como los Baños de Doña María de Padilla. Como dijimos, nos quedaron partes sin ver, como el Palacio Gótico.
Para el amante de la historia, la audioguía, que se puede descargar y escuchar desde el celular, es un deleite. Pasan frente a nuestros ojos siglos de historia, personajes desconocidos y otros muy famosos como Carlos V.
El Alcázar es la residencia oficial de los Reyes de España cuando visitan Sevilla y nos contó una sevillana, que la reina consorte Letizia no suele ir, porque no le gusta Sevilla. Nosotros teníamos entradas gratuitas para el día 21, pero como se organizó un evento especial con la presencia del Rey Felipe VI, nos las cancelaron. Tuvimos que sacar de apuro entradas para el 20. Es indispensable sacar entradas con la mayor anticipación posible.
El segundo día visitamos la Torre Sevilla, considerado el primer rascacielos de la ciudad, cuyo arquitecto fue el argentino César Pelli. En sus plantas más bajas tiene un muy completo centro comercial con tiendas como Primark, H&M, FNAC, etc. Ahí desayunamos. Volviendo, visitamos el Centro Histórico (o Casco Antoguo) y conocimos la construcción modernista llamada Las Setas de Sevilla, considerada la más grande construcción del mundo hecha en madera. Proyecto ganador de un concurso organizado por el municipio de Sevilla, se inauguró recién en 2011 y resalta por su altura y su iluminación nocturna, en contraposición a una zona de casas bajas, antiguas, hermosas. Almorzamos en los 100 Montaditos, como fue casi una constumbre en el viaje. Muy cerca se encuentra la famosísima y antíquisima confitería La Campana, que no llegamos a visitar.
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Las Setas de Sevilla |
Nuevamente nos encaminamos hacia la zona monumental y pasada la misma nos llegamos hasta la impresionante Plaza de España. De plaza tiene poco, de España, mucho, y de monumental, demasiado. Se construyó hace casi un siglo para la Exposición Iberoamericana de 1929. Tiene un pequeño lago, puentes, fuentes, escaleras, recovas. Maravillosa. Cuenta con un gran edificio central que alberga un cuartel general del Ejército de Tierra. Está decorada con 48 bancos dedicados a las provincias españolas, 52 medallones personajes ilustres de la historia de España y escudos heráldicos. Una parte de un capítulo de la saga Star Wars fue filmada acá (Episodio II: El ataque de los clones), así como algunas escenas de la inolvidable película Lawrence de Arabia.
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Plaza de España |
Artistas callejeros, cantaores y bailarinas de flamenco, algunas con trajes típicos, se dispersan por la grandiosidad del lugar, dándole un toque más típico a la visita. El acceso es totalmente gratuito y uno no se cansa de sacar fotos.
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Plaza de España |
Al lado de la plaza se encuentra el Parque de María Luisa. El lugar, antiguo parque real, fue donado a la ciudad de Sevilla por la monarquía, constituyendo uno de los corazones verdes de la misma. El parque tiene 34 hectáreas, por lo cual si se lo quiere recorrer todo, les llevará horas. Una rápida visita por la zona cercana a Plaza de España es recomendada. Hay baños públicos de pago, baratos y limpios.
Atravesando el parque en dirección al río Guadalquivir, encontramos la costanera del mismo, la calle Paseo de las Delicias. Varias esculturas engalanan la avenida, entre las cuales se destaca la dedicada a Juan Sebastián de Elcano. Siguiendo el curso de la avenida, nos encontramos con el Puente de San Telmo, que comunica con el barrio de Triana y más adelante, con otras de las atracciones de la zona monumental: la Torre de Oro.
Es una torre defensiva construida hace más de 800 años, que formó parte de una muralla hoy demolida. La construcción original fue árabe. Hoy en día alberga el Museo Marítimo, dependiente de la Armada Española. Es gratuito, pero piden amablemente una colaboración de 3 euros por familia. Es muy interesante el museo y apasionante la audioguía. La historia de España, Sevilla y la Armada Española son explicadas de una manera excelente. El museo está en un piso intermedio y otra parte en la Planta Baja, y se puede acceder a la parte superior desde donde se obtienen hermosas vistas de esa zona de la ciudad.
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Recuerdo de la visita del Rey Alfonso XIII a la Torre del Oro |
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La Torre del Oro |
Saliendo de la Torre y continuando por la avenida que bordea el río, que a esa altura ya se llama Paseo de Cristobal Colón, se encuentra la réplica de la Nao Victoria. Se trata de una embarcación a escala real que se puede visitar y que es un símbolo de la innovación y los grandes viajes de exploración. La Nao Victoria fue el navío que, junto a la carabela Verá Cruz, participó en la primera vuelta al mundo realizada entre 1519 y 1522 por Juan Sebastián Elcano y Fernando de Magallanes. La réplica de la Nao Victoria se construyó para la Expo del 92.
Mirando hacia el río, se ve el barrio de Triana, el cual ya nombramos. Hermosas vistas. Y se me venía a la mente el alzamiento nacional español del 18 de julio de 1936 contra el gobierno socialista, donde fue fundamental el triunfo del mismo en Sevilla de la mano del teniente general Queipó del Llano, quien encontró justamente la mayor resistencia en dicho barrio del otro lado del Guadalquivir.
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Artilleros del ejército español que participaron del alzamiento, con sus cañones, se hacen con el control de Sevilla junto a la Torre del Oro. |
Posterior a la visita a la ciudad de Córdoba, nuestro último día en Sevilla comenzó en el Mercado del Arenal, donde encontramos un lavadero automático de ropa, más que necesario en esa etapa del viaje. Esperando el lavado y el secado, desayunamos en una confitería que elaboraba sus propios panificados a la vista y de manera artesanal (Picnic Panes Artesanos, https://www.instagram.com/picnicpanesartesanos/). ¡Tenían dulce de leche!, valió la pena.
Desde ahí caminamos pocas cuadras hasta la Plaza de Toros, que solo visualizamos desde afuera. Mucha gente haciendo fila para ingresar bajo unos rayos de sol inclementes. Dos hermosas esculturas engalanan la entrada a la Plaza. Un rato más tarde tuvimos una vista aérea de la misma desde la Giralda. Ya les contaremos.
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Uno de los accesos a la plaza de toros de la Maestranza |
Desde allí tras corta caminata volvimos a la Zona Monumental a visitar el Archivo General de Indias (acceso gratuito). Es un enorme edificio, creado con el objetivo de centralizar en un único lugar la documentación referente a la administración de los territorios ultramarinos españoles. La institución fue creada en 1785 por deseo del rey Carlos III. El archivo conserva unos 43.000 legajos, con unas 800 millones de páginas y 8.000 mapas y dibujos que proceden, fundamentalmente, de los organismos encargados de la administración de los territorios de ultramar. Se exponen en el mismo algunos de los miles de documentos que se atesoran en cámaras que no están al alcance del visitante.
Archivo General de Indias. Vista desde la Giralda (Catedral de Sevilla) |
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La Giralda |
Frente al Archivo General de Indias, se encuentra la imponente Catedral de Sevilla, para la cual teníamos entradas gratuitas. Luego de una corta cola de ingreso, alquilamos la muy buena audioguía e ingresamos. La visita comienza con el ascenso a la Giralda, que es la torre del campanario. Por suerte no se sube por escaleras sino por suaves pendientes (34 en total) y unos pocos escalones al final, lo cual facilita el ascenso. Las vistas de 360° son maravillosas, si uno consigue un punto en donde poder sacar las fotos dada la cantidad impresionante de gente que se llega hasta allí.
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Tumba de Cristobal Colón |
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Triana |
Salimos de la Catedral por el patio de los Naranjos, y seguimos caminando, esta vez hacia el barrio de Triana, cruzando el Guadalquivir. Reconocido barrio obrero, nos sigue mostrando hermosa arquitectura aunque no tan monumental como en el centro turístico de Sevilla. Las calles más perpendiculares nos facilitaron la circulación y el recorrido, y terminamos almorzando (o casi merendando...) en un bar llamado Patio San Eloy en la reconocida calle San Jacinto, que desemboca en el puente Isabel II al lado del famoso Mercado de Triana (estaba cerrado). Buena comida y bebida a pesar del malhumor de la camarera.
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