"Las Sombrillas", de Giorgos Zongolopoulos
Viajar es conocer lugares, sabores, costumbres y también personas.
En nuestra visita a la hermosa Tesalónica, recorríamos el frente marítimo en búsqueda del monumento a Alejandro Magno, símbolo de Macedonia. Luego de las fotos de rigor, elevamos la vista en dirección al mar y observamos la cadena montañosa con sus picos aún nevados que se distinguía a lo lejos. Buscábamos el monte Olimpo, la morada de los Dioses. Obviamente no sabiamos cual era.
Nos dirigimos a uno de los pocos puestitos que vendían souvenirs en busca de algún recuerdo y la persona que atendía nos saludó en perfecto inglés. Le pregunté cual era el Olimpo y me lo señaló con precisión. Muy amable, entendió rápidamente que estábamos buscando. Mientras elegíamos un recuerdo para llevar, nos señaló un imán del cual solo le quedaba una pieza. Nos dijo que era emblemático, porque se veía en primer plano la estatua ecuestre de Alejandro Magno y detrás, el Olimpo. La descripción no pudo ser más acertada y lo compramos. Al irnos, nos dió una hoja con un texto impreso qué él redactó y hablaba de otro lugar emblemático de la ciudad, situado a pocos metros, una obra de arte llamada "Las Sombrillas". Nos despedimos amablemente y seguimos nuestro derrotero.
De regreso a nuestro país, leí con detenimiento el texto que nos había entregado, escrito en inglés, y me pareció muy poético. Asimismo, lo valoré aún más viniendo de esta persona trabajadora y gentil que quería compartir gratuitamente su trabajo. Leyendo el mismo, también descubrimos que es un artista.
Les dejo debajo su traducción al castellano, espero lo valoren como yo lo hice y lamento no habernos tomado juntos una fotografía.
Las «Sombrillas» de Giorgos Zongolopoulos (Atenas, 1903-2004) representaron a Grecia en la 45.ª Bienal de Venecia en 1993. Fueron instaladas por primera vez en Tesalónica en 1997.
Ese fue el año en que Tesalónica fue Capital Cultural de Europa.
En el lugar donde se encuentran actualmente fueron trasladadas a fines de 2013, después de la finalización de la renovación del nuevo paseo marítimo de la ciudad.
Refiriéndose a las «Sombrillas», Giorgos Zongolopoulos dijo: «Todos sostenemos una sombrilla. Mis sombrillas escuchan secretamente al universo. Nada es accidental. Hay un ritmo entre las columnas verticales y las sombrillas. La obra de arte tiene una composición. Hay cosas relacionadas con los números. El mundo debe verla y volver a verla. Imagínenla.»
Exploremos, entonces, qué quiso decir el artista.
«Todos sostenemos una sombrilla»
La paradoja coexiste con lo contradictorio para invertir la situación y transformarla en una armonía dorada.
La primera impresión es: una lluvia de sombrillas.
La sombrilla, como símbolo, remite a la autoprotección y, como el instinto más básico de la existencia, se vincula conceptualmente con la existencia misma. Sombrillas sin mango, protección sin otro destinatario: solamente la esencia de cada gota de existencia; la lluvia de sombrillas se convierte en una lluvia regular con sustancia en cada una de sus gotas, una lluvia de existencias, una lluvia de almas, el elemento intermedio entre el cielo y la tierra, que riega el espacio-tiempo definido por los elementos verticales y horizontales.
La permeabilidad añade más dimensiones: autoprotección y su vanidad en un mundo donde todo fluye; integración con el paisaje (gracias a la permeabilidad, la obra no es visible desde una distancia determinada), indicando la complejidad y la polimerización de cada elemento de la imagen y su autonomía dentro del conjunto, así como la interacción de los materiales como principios fundamentales del universo y la permeabilidad de todas las cosas ante la luz eterna: nada se oculta bajo el sol.
«Mis sombrillas escuchan secretamente al universo»
La secuencia de Fibonacci en las matemáticas, que representa la armonía del universo y de todos los seres vivos, sustenta la estructura de la obra: 0, 1, 2, 3, 5, 8, 13… etc., donde la suma de los dos primeros números produce el tercero, y así sucesivamente.
Comienza con una columna y, a distancias iguales (1 m), las columnas pasan a ser 2 y luego 3, hasta terminar formando 5 filas de 3 columnas, creando un paralelogramo rómbico cuya base y altura están determinadas por 3 filas de columnas de un lado y 5 del otro. La gran diagonal es de 8 m y la altura de las columnas es de 13 m.
Cabe señalar que la secuencia de Fibonacci forma una espiral dentro de sí misma, y que los antiguos griegos la utilizaron para construir estructuras (la Acrópolis) y sus estatuas mucho antes de que Fibonacci la descubriera en el siglo XVI.
«Hay un ritmo con las columnas verticales y las sombrillas. La obra de arte tiene una composición. Hay cosas relacionadas con los números.»
Multiplicar las 5 filas de 3 columnas por la longitud de la diagonal nos da el número de sombrillas: 5 × 8 = 40… Pero ¿qué significa ese número? ¿Es un número al azar?
Admito que busqué extensamente (durante más de un año) sin obtener resultados, hasta que por casualidad encontré una posible interpretación (gracias a Lars von Trier y su película «Nymphomaniac», donde se hace una referencia).
La tortura judía consistía en 40 menos 1 latigazos, pero, para que la persona no muriera durante la tortura, los latigazos se dividían en 3 etapas de 14-12-13. Sin embargo, la tortura romana era de 40 latigazos, nuevamente divididos en 3 etapas de 15-12-13; de ahí las 3 filas de columnas y el número de sombrillas de cada fila: 15 en la primera fila junto al mar, 12 en la fila del medio y 13 en la fila interior, hacia la ciudad.
Claramente, Jesús sufrió el mismo tormento en el camino al Gólgota a manos de los soldados romanos.
Las sombrillas vuelven a cambiar de significado: el elemento central simboliza la marca de los latigazos, mientras que su forma protectora simboliza el intento del organismo de resistir el dolor que, sin embargo, penetra cada sombrilla de protección.
Cada sombrilla, una gota de existencia (como todo lo que nos rodea), contiene en su interior armonía, conocimiento y alegría, pero también el tormento del martirio en el camino hacia la muerte y la deificación.
Existen referencias a que G. Zongolopoulos participó en los «misterios délficos» junto con muchas grandes personalidades helénicas de su época: poetas, escritores, artistas y filósofos.
Las «Sombrillas», me parece, son pura filosofía siguiendo las huellas del pensamiento panteísta helénico antiguo, expresado a través de la escultura.
Con respecto al artista, a quien considero mi padre espiritual en el arte, aunque nunca lo conocí personalmente y solamente lo hice a través de su obra, reconozco que, como él no proporcionó una interpretación, mi intento de interpretar la obra puede estar entre ser totalmente acertado
y estar completamente equivocado. Sin embargo, los números respaldan mis pensamientos.
Además, mis obras no intentan copiar, sino desarrollar la idea de la «sombrilla-alma» mediante una técnica diferente y única, aunque también laboriosa, inspirada en él, con más de 150 diseños únicos realizados hasta hoy.
En la plenitud del tiempo
El amor es la moneda de la existencia.
El único camino,
A través del dolor.
Savvas Andrianakis SavvaSAN


Comentarios
Publicar un comentario