Estambul - Tesalónica. El viaje interminable...


22:00, empresa Arda Tur (búlgara), de Estambul (Turquía) a Tesalónica (Grecia), llegada estimada 6:30. Ese era el plan.

Antes de las 21:00 llegamos a Otogar Esenler, la impresionante terminal de buses de Estambul. Nos dirigimos a la oficina de la empresa Arda Tur, donde nos chequearon pasajes y pasaportes y nos indicaron que el bus llegaba 21:30, que estuviéramos ahí a esa hora. No hizo falta, ya que estas oficinas tienen algunos asientos disponibles para sus pasajeros. El transporte llegó puntualmente, los choferes (que suponemos griegos) ordenaron el equipaje y salimos a la hora programada.



La primera parada fue en territorio turco (Tekirdağ) y luego recién nos volvimos a despertar en la frontera con Grecia, aproximadamente a las 3:00. Del lado turco la fila de buses era interminable y no les cuento la de los autos. Ahí caímos que viajábamos un 30 de abril, el viernes 1 de mayo era feriado y muchisima gente viajaba de Estambul a Grecia para disfrutar de ese fin de semana extendido, entre ellos casi todos nuestros ocasionales acompañantes. Las horas pasaron, dormimos, charlamos, nos aburrimos, hasta que siendo ya de día el chofer del bus nos indicó bajar con nuestros pasaportes. La aduana turca era un edificio impecable. Baños limpios, lugares para rezar y luego de pasar el control de pasaportes, un Free Shop ultra moderno. Pero el tema fue dicho control. Una sola persona para controlar y sellar pasaportes. Posiblemente a Turquía no le haga mucha gracia que la gente vaya de vacaciones a Grecia, y así lo demostraron. Volvimos al bus y al cruzar el río Maritsa ingresamos a Grecia, donde allí ya vimos que el embotellamiento era sensiblemente menor. En menos de media hora, llegó un oficial de fronteras, pidió todos los pasaportes de nuestro transporte y bajamos a desayunar a un bar griego, muy completo por cierto. Pero las instalaciones aduaneras griegas eran viejas, descuidadas, sucias. Incluso la ruta.

Rápidamente nos devolvieron los pasaportes y emprendimos el camino a Tesalónica y paradas intermedias, con 9 horas de demora....Ni una de las preguntas que hicimos a los choferes fue respondida con coherencia.

Algunas de las personas se quejaban amargamente que perdían reservas de autos, excursiones, etc. Nosotros solo tuvimos que achicar el alcance de nuestra visita a Tesalónica, pero en cambio disfrutamos un paisaje que en circunstancias normales hubiésemos hecho de noche y dormidos. 

Las paradas fueron Alejandrópolis (costera), Komotini y Kavala (también costera). Este último destino fue una agradable sorpresa. Es la segunda ciudad de Macedonia en Grecia, y tiene una belleza costera sorprendente. También cuenta con un acueducto (romano o bizantino con agregados otomanos) en perfecto estado, que es una de sus atracciones.



Nos detuvimos en un hermoso parador por 15 minutos y cerca de las 15:00 se produjo nuestra llegada a la hermosa Tesalónica bajo una tenue llovizna, y por suerte dejamos atrás a nuestros maleducados choferes, que se sorprendieron cuando me llevé las valijas y no atiné a saludarlos. La puteada estaba en la punta de la lengua.
 



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