Budapest, cada esquina una foto

El fotógrafo aficionado se encuentra con un hermoso panorama en Budapest. Al doblar en cada esquina, hay una foto posible. En épocas de fotos digitales el problema no es tan grande, pero imagínense cuando viajábamos con cámaras de fotos con rollos.

Épocas donde seleccionábamos cuidadosamente cada foto. Budapest nos hubiese generado un problema.

¿Cuatro días en Budapest son suficientes? Para lo básico, sí. Y es así como lo hicimos.


Día 1. Viaje desde Atenas

Arribamos temprano al Aeropuerto de Budapest desde Atenas, como ya contamos en otro post (https://elmundoenfotosycomentarios.blogspot.com/2026/06/turquia-grecia-hungria-serbia-bulgaria.html) y nos trasladamos al centro en el bus 100E. 

Nuestro coqueto mini hotel (https://adagiorooms.com/) estaba ubicado en la elegante avenida Andrassy. Luego del check-in salimos en búsqueda del mercado Hunyadi, para comer un Lángos, riquísimo y barato para posteriormente emprender la caminata por la ya nombrada avenida Andrassy, que es recorrida por el metro 1, el más antiguo de la Europa Continental. (https://elmundoenfotosycomentarios.blogspot.com/2026/06/transporte-publico-europa-del-este.html) y también por locales y turistas elegantemente vestidos.

Nos encontramos primero con el impactante edificio de la Ópera Estatal húngara, donde pudimos recorrer el hall de entrada, realmente digno de ser visitado. Ya en esta primera mirada de la ciudad, pudimos regocijarnos con la arquitectura. Lo que más nos sorprendió de Budapest fue la homogeneidad de su paisaje urbano. A diferencia de otras capitales europeas donde conviven edificios de épocas muy distintas, gran parte de la ciudad monumental fue construida en apenas unas décadas, entre finales del siglo XIX y principios del XX, durante el auge del Imperio austrohúngaro.

Ese día Budapest estaba convulsionada porque asumía el gobierno de Peter Magyar, luego de muchos años de gobierno de Viktor Orban. Nuestra caminata chocó con el Danubio y la vista de la otra orilla: Buda. Yendo hacia el norte nos encontramos con el Parlamento húngaro cuyos alrededores estaban absolutamente llenos de gente. Peter Magyar estaba dando su discurso de asunción y, a pesar de no simpatizarnos, sí disfrutamos esa plaza llena de gente comiendo, bebiendo y observando las pantallas gigantes donde se reproducía lo que sucedía dentro del Parlamento. Todo en absoluta calma.

Regresamos al hotel, primero esquivando las multitudes nombradas y luego utilizando la hermosa línea 1 del Metro, para llegar a nuestro barrio donde emprendimos la búsqueda de un lavadero automático de ropa, que encontramos rápidamente por suerte. Todo automático y totalmente desatendido. Y hablando del barrio, nos llamó la atención la cantidad de comercios atendidos por vietnamitas, en una ciudad donde no visualizamos la inmigración masiva y disruptiva que se ve en otras grandes ciudades de Europa. Era sábado y en la ciudad reinaba una tranquilidad inesperada y plácida.

Día 2: Buda

Buda, Pest y Óbuda se unieron oficialmente el 17 de noviembre de 1873, creando la ciudad moderna de Budapest. La poco conocida Óbuda (vieja Buda) es un asentamiento más antiguo al norte de Buda. Hoy el turista recorre Buda y Pest, siendo la primera la ciudad histórica sobre las colinas de la margen occidental del Danubio. Metro 1 y luego bus 216 en las cercanía de Deák Ferenc tér nos llevaron a Buda, cruzando el Danubio por el imponente y archiconocido Puente de las Cadenas.

Luego de breve caminata observando jardines, palacios y construcciones monumentales (y excepcionales vistas de Pest, en especial del Parlamento), nos dirigimos al Palacio de Buda a visitar el Museo Histórico de Budapest. La visita valió la pena, recorre la ciudad desde sus orígenes, pasando por su esplendor, sus ocupaciones y sus momentos grises. La piezas y la documentación que están expuestas son espectaculares y en particular, nos gustó la sección donde relatan los años bajo el comunismo.


La iglesia de Matías es otra parada obligada, con sus características tejas de colores. Colorido que se repite en su interior y sorprende por su belleza y estilo ecléctico. Los tickets se sacan frente a la misma en unas cabinas especiales. 

Luego nos dirigimos hacia el barrio medieval de Buda, cuyas calles adoquinadas le confieren un aspecto particular. En esta zona destacan la Columna de la Santísima Trinidad (frente a la Iglesia de Matías), la Puerta de Viena, la Iglesia de Santa María Magdalena y si quieren caminar un rato más (hay un ascensor que ayuda) el Museo Hospital de la Roca.

Volviendo a la zona de la Iglesia de Matías llegamos al Bastión de los Pescadores, conjunto arquitectónico construido a principios del siglo XX, que oficia de mirador con numerosas escaleras y paseos, algunos de los lugares, los de mejores vistas de Pest, tercerizados. 


De regreso a Pest esta vez caminando sobre el Puente de las Cadenas, fuimos a buscar el Metro 1 y en el camino nos encontramos primero con el Museo de Cera de Madame Tussauds que solo husmeamos en el hall de ingreso y luego nos topamos con un divertido mercado en la plaza Vörösmarty tér, con puestos de comida, artesanías y artistas callejeros. En diciembre funciona ahí el Mercado de Navidad.

Día 3: Pest

Gris y lluvioso, nos compramos paraguas y pilotines de nylon (obviamente en un lugar cuyos dueños eran vietnamitas) y salimos hacia la Plaza de los Héroes (Hősök tere), monumental conjunto arquitectónico concebido en 1896 para conmemorar el milenio de la fundación de Hungría. En el camino vimos el moderno Museo Etnográfico de Budapest, bajo pertinaz llovizna.

Cruzando un puente sobre un pequeño lago que en invierno se congela y forma una pista de patinaje sobre hielo, atravesamos una sección del bosque del Parque de la Ciudad y encontramos el castillo de Vajdahunyad. Se construyó entre 1896 y 1908 según el diseño de Ignác Alpár. En parte, se trata de una copia del castillo de Hunyad, en Transilvania, Rumania, aunque también es una muestra de diferentes estilos arquitectónicos. Posee hermosa y sencilla capilla católica (Capilla Jaki). Desde allí tras una corta caminata,  llegamos a los baños Széchenyi, un enorme complejo que pudimos admirar desde el hall principal. Posee varias piletas con aguas termales, tanto cubiertas como descubiertas. Son los mayores baños termales medicinales de Europa. A pesar de la lluvia, las piletas exteriores estaban llenas de gente.

Amainó la lluvia y fuimos al centro histórico con el Metro 1. Partiendo desde la Basílica de San Esteban (Szent István Bazilika) y la fotogénica calle Zrínyi que une la basílica con el Danubio, recorrimos las calles cincundantes. Es de destacar que en Budapest parece haber una estatua, una placa o un monumento conmemorativo en cada cuadra. Y en este zona abundan. Llegamos a la plaza del Parlamento (plaza Kossuth) que esta vez la encontramos vacía. Los edificios frente al Parlamento se encontraban en proceso de renovación. Los andamios y vallados deslucían un poco una plaza que, aun así, sigue siendo imponente.

Desde allí tomamos el archi conocido tranvía 2, que en parte de su trayecto bordea el Danubio y lo convierte en otro imperdible de Budapest. Nos trasladamos a otra zona donde recorrimos en serie el barrio Judío, el bar en ruinas "Szimpla Kert", el New York Cafe, la hermosa estación de trenes Keleti para finalizar en el Arena Mall, que se encuentra frente al Puskas Arena, donde algunos días más tarde se jugaría la final de la Champions League. No podemos dejar de mencionar el restaurante Gettó Gulyás donde degustamos comida local.


El día finalizó con un paseo en barco por el Danubio. En una hora recorre en ambos sentidos la parte más tradicional de Budapest y, en nuestro caso, como anochecía, empezamos a ver una Budapest iluminada y desconocida. Nuestro paseo fue el más sencillo, los hay con cena a bordo y para los más exigentes, cruceros que recorren varias ciudades cuyas orillas son bañadas por este legendario río.

Día 4: 1956

Budapest no es solo una ciudad de palacios, puentes y cafés históricos. En octubre de 1956 sus calles fueron escenario de una insurrección popular contra el régimen comunista y la dominación soviética. Durante unos días, los húngaros soñaron con recuperar su libertad, pero la intervención militar de la Unión Soviética puso fin al levantamiento. Todavía hoy, monumentos, placas y edificios conservan las huellas de aquellos acontecimientos que marcaron la historia del país. Nuestro cuarto día en Budapest estaría dedicado a recorrer esos lugares y reconstruir una de las páginas más dramáticas de la historia húngara.

Cruzamos la avenida Andrassy desde nuestro hotel que ya dejábamos y a 100 metros encontramos el museo Terror Háza, sito donde anteriormente funcionaron las sedes del partido fascista húngaro (Partido de la Cruz Flechada) y luego fue en la época comunista la sede central de la terrible policía política del régimen, llamada Államvédelmi Hatóság o ÁVH (Autoridad de Protección del Estado). El museo es muy interesante y su tema principal es la ocupación de Hungría por los alemanes (menos de un año) y los más de cuarenta años de comunismo en Hungría. La disparidad temporal es importante y su relevancia dentro del museo, adecuada. Hay un sector del museo dedicado a la revuelta húngara de 1956, que era nuestro objetivo del día. En la puerta del museo sobre la calle se encuentra un bloque de concreto que fue parte del ignominioso Muro de Berlín y diversas obras de arte y carteles relativos al tema del museo.

Desde allí tranvía de por medio, nos fuimos a La Casa de la Radio. La sede de la Radio Húngara fue uno de los puntos donde estalló la Revolución de 1956. Allí los manifestantes intentaron que se difundieran sus demandas de reformas democráticas. La negativa de las autoridades y los disparos que siguieron frente al edificio transformaron una protesta pacífica en una revuelta que se extendería por toda Budapest. Solo un par de placas en la pared recuerdan aquellos acontecimientos. Es tan estrecha la calle que uno se puede imaginar los disparos, el eco en las paredes, la desesperación de la gente.



De allí nos dirigimos al Pasaje Corvin, uno de los principales escenarios de la Revolución de 1956. En sus alrededores se libraron algunos de los combates más intensos entre los insurgentes húngaros en búsqueda de la Libertad y las fuerzas soviéticas. Los edificios de la zona aún conservan marcas y memoriales que recuerdan aquellos días de lucha.


Para finalizar el día previo a nuestro viaje a Sofía, visitamos el Mercado Central, cruzamos el Danubio por el puente de la Libertad para visitar un par de atracciones del lado de Buda. Regresamos en tranvía y recorrimos la elegante peatonal Vaci donde degustamos el último Lángos.

Budapest nos dejó mucho más que monumentos, puentes y edificios espectaculares. Nos permitió recorrer algunas de las páginas más luminosas y más oscuras de la historia europea. También nos dejó cientos de fotografías y la sensación de que siempre quedaba una imagen más detrás de la próxima esquina. El adiós a Budapest fue, en realidad, un hasta pronto.



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