Las mezquitas de Estambul y Sofía, y sus restos en Grecia. La europa musulmana

Hasta este viaje, las mezquitas eran para mí algo lejano y desconocido. Al visitarlas, descubrí que lo que más me impresionó fue su simpleza: espacios imponentes sin ostentación, donde la luz, el silencio y la arquitectura crean una atmósfera de paz y contemplación. 

Según nos explicó una voluntaria en la primera mezquita que visitamos en Estambul (Mezquita de Suleiman), la idea es transmitir que se trata de un lugar donde el creyente habla con Dios sin intermediarios. Incluso, el hecho de entrar descalzo simboliza humildad e igualdad: todos comparten el mismo espacio en las mismas condiciones. Como gesto de bienvenida, nos regalaron un ejemplar del Corán en español.

Para entrar en tema, la mezquita tiene tres lugares bien identificados:

Haram (Sala de Oración): Gran espacio diáfano, sin bancos ni asientos generalmente alfombrado, ya que la oración islámica implica postrarse directamente sobre el suelo. Los fieles oran descalzos y alineados en filas paralelas. En las mezquitas muy turísticas, hay una separación entre un lugar exclusivo de rezo y otro lugar, generalmente atrás, para los turistas. Las mujeres rezan en otro lugar y también hay lugares para el rezo de gente mayor, con asientos y/o bancos.

Sahn (Patio): Espacio abierto, a menudo rodeado por galerías. Suele albergar la fuente de abluciones (midá o şadırvan), donde los fieles realizan el lavado ritual de manos, cara y pies antes de rezar.

Minarete o Alminar: Torre adosada al edificio. Su función principal es que el muecín (almuédano) convoque a los fieles a la oración cinco veces al día. Hay mezquitas con solo un minarete y la Mezquita Azul, por ejemplo, tiene seis.



Dentro de la mezquita podemos identificar distintos lugares, y elegimos destacar uno en particular:

Mihrab: Nicho cóncavo o arco decorado. Indica a los fieles la dirección exacta hacia la que deben dirigir sus rezos. (indica la dirección exacta de la Kaaba en La Meca)


Una de las cosas que más me sorprendió de Estambul es la cantidad de mezquitas: más de 3.000 en toda la ciudad. Después de unos días, dejan de ser un monumento aislado y pasan a formar parte del paisaje cotidiano. Nos acostumbramos a su presencia y a sus llamados a la oración, cinco veces al día.

Como turista visitamos muchas, algunas de ellas iglesias cristianas reconvertidas por los otomanos. Monumentales, barriales, algunas pequeñas y desconocidas. Otras solo las vimos desde fuera y muchísimas, desde lejos.

Mezquita de Süleymaniye, Estambul — Construida entre 1550 y 1557 por el célebre arquitecto Mimar Sinan para el sultán Solimán el Magnífico. Destaca por sus elegantes proporciones, su monumental cúpula y las magníficas vistas sobre el Cuerno de Oro. Hasta 2019 fue la más grande de la ciudad.

Mezquita Yeni Camii, Estambul — Terminada en 1665 tras varias décadas de construcción, se alza junto al mercado de las especias en Eminönü. Es famosa por su ubicación privilegiada frente al Bósforo y por su armonioso conjunto de cúpulas y minaretes. Junto con la Süleymaniye, suele protagonizar muchas de las panorámicas clásicas de Estambul.

Pequeña Santa Sofía, Estambul — Construida entre 527 y 536 bajo el emperador Justiniano, originalmente fue la iglesia de los Santos Sergio y Baco. Destaca por ser un antecedente arquitectónico de Santa Sofía y por su atmósfera íntima y serena. Presenta un exterior de muros de ladrillo rojos, lo que le da un aspecto más antiguo y austero y diferente al resto de las mezquitas.

Santa Sofía, Estambul — Consagrada en 537 como catedral del Imperio Bizantino y convertida en mezquita tras la conquista otomana de 1453. Su gigantesca cúpula revolucionó la arquitectura mundial y la convirtió en una de las obras maestras más influyentes de la historia. Su planta difiere bastante de las mezquitas otomanas clásicas aunque se increíble cúpula sirvió de modelo para las mismas.

Mezquita Azul, Estambul — Construida entre 1609 y 1616 por orden del sultán Ahmed I. Es célebre por sus seis minaretes y por los miles de azulejos azules de İznik que decoran su interior. Uno de los símbolos más conocidos de Estambul.

Mezquita de Eyüpsultan, Estambul — Erigida originalmente en 1458, fue la primera gran mezquita construida por los otomanos tras la conquista de Constantinopla. Es uno de los lugares de peregrinación más importantes del islam en Turquía por albergar la tumba de Abu Ayyub al-Ansari. Se encuentra en un barrio muy conservador.

Mezquita Şemsi Ahmet Paşa, Estambul (lado asiático) — Construida en 1580 por Mimar Sinan en la orilla de Üsküdar. Destaca por su refinada sencillez y su excepcional emplazamiento junto al Bósforo, prácticamente sobre el agua. Durante nuestra visita la encontramos cerrada.

Mezquita Yeni Valide, Estambul (lado asiático) — Finalizada en 1710 por encargo de Emetullah Rabia Gülnuş Sultan, madre del sultán Ahmed III. Es una de las obras más representativas de Üsküdar y destaca por su elegante decoración otomana.

Mezquita de Ortaköy, Estambul — Construida en 1856 en estilo neobarroco otomano a orillas del Bósforo. Es una de las imágenes más icónicas de Estambul gracias a su ubicación frente al puente del Bósforo.

İshak Paşa Camii — Construida hacia 1487 por el gran visir İshak Paşa durante el reinado de Bayezid II, es una de las mezquitas otomanas tempranas del distrito de Fatih. Cercana al palacio Topkapi, aún conserva formas arquitectónicas bizantinas.

Mezquita Banya Bashi, Sofía— Construida en 1566 por el arquitecto otomano Mimar Sinan durante el dominio otomano de Bulgaria. Es la única mezquita histórica de Sofía que sigue en funcionamiento y destaca por haberse levantado sobre aguas termales naturales. Céntrica y pequeña, continúa funcionando como lugar de culto para la comunidad musulmana de Sofía.


Restos de mezquitas

Algo que es común a todo lugar visitado en este viaje, es que todos ellos en algún momento de su historia pertenecieron al imperio Otomano. Y como toda metrópoli, llevó a su Imperio sus costumbres, su cultura y su religión. Tras la independencia, muchos de estos países buscaron reforzar sus identidades nacionales y, en algunos casos, minimizar o reemplazar parte del legado otomano.Y a los otomanos les pasa también que adoptaron costumbres de los conquistados y hoy las ven como propias. Por eso, viajar con conciencia histórica es maravilloso.



En Budapest apenas encontramos rastros visibles del período otomano. Los famosos baños Széchenyi son posteriores, aunque la tradición termal de la ciudad se desarrolló en parte durante la dominación turca. En tanto en Grecia vimos solo restos de una ocupación que duró mucho y finalizó hace relativamente poco tiempo.

Rotonda de Galerio, Tesalónica — Construida alrededor del año 306 d.C. por orden del emperador Galerio, es uno de los monumentos romanos mejor conservados de Grecia. Ha servido sucesivamente como mausoleo, iglesia y mezquita, destacando por su enorme cúpula y sus valiosos mosaicos paleocristianos. Conserva el minarete islámico. Hoy se lo visita como museo.


Mezquita Tzistarakis, Atenas — Construida en 1759 por el gobernador otomano Mustafá Agha Tzistarakis en la plaza Monastiraki. Actualmente alberga una sede del Museo de Cultura Griega Moderna y destaca por ser uno de los escasos ejemplos de arquitectura otomana conservados en el centro histórico de Atenas. En este caso su minarete fue removido.


Para finalizar el post, le dejamos este video acerca de llamado a la oración.



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