Turquía, Grecia, Hungría, Serbia, Bulgaria: transporte interurbano
Comencemos por el principio, para llegar hasta aquí, tuvimos que volar. Y vaya si fue un viaje largo.
Turkish Airlines nos llevó desde Buenos Aires a Estambul con parada intermedia en el Aeropuerto de San Pablo, Brasil. Un vuelo que en la previa se me hacía interminable fue totalmente soportable. El sistema de entretenimiento del Airbus 350 de Turkish fue el mejor que vi hasta el día de hoy, la tripulación muy atenta y las comidas muy buenas. Turbulencias casi no tuvimos así que dormimos bastante.
El aeropuerto de Estambul es enorme pero está bien organizado. El personal de aduanas, bastante serio. Hay WiFi gratis que se obtiene escaneando el pasaporte en unos kioscos, que entregan unos código que sirven para acceder a ese servicio. Teníamos nuestro transfer esperando a la salida (salimos muy rápido del aeropuerto por suerte) y casi a medianoche llegamos a nuestro hotel en el centro histórico de Estambul. Es de destacar que no se permite en el Aeropuerto que los choferes de transporte esperen a los pasajeros dentro del mismo (la conocida imagen del chofer con el cartel con el nombre del pasajero). Tuvimos que encontrarnos en la zona de cocheras.
El interminable viaje entre Estambul y Tesalónica lo tenemos narrado en el post https://elmundoenfotosycomentarios.blogspot.com/2026/05/estambul-tesalonica-el-viaje.html. El problema de este viaje fue la tardanza en la aduana turco-griega y no podemos achacarle nada a la empresa búlgara Arda Tur. Ahí comenzamos a darnos cuenta que los ómnibus europeos no tienen baño y paran con frecuencia. Como servicio solo ofrecen de manera gratuita botellas de agua.
Desde Tesalónica viajamos a Atenas en la empresa KTEL Thessaloniki, basada en la primera ciudad y que también maneja su transporte urbano. El servicio salió a las 7:00 a.m. desde la base de KTEL en la estación de trenes de Tesalónica y luego paró en la estación de buses, distante pocos minutos. El bus era impecable y solo un chofer nos llevó hasta Atenas. El trayecto fue de 6 horas con una parada un poco después de la mitad del viaje, en un establecimiento de baños impecables y variado surtido de alimentos y bebidas.
En Atenas el bus tiene dos paradas. Primero en Plaza Karaiskaki y finalmente en la estación Larissa, un poco más alejada del centro turístico, por lo cual bajamos en la primera de las nombradas, sita en uno de los barrios más feos de Atenas.
![]() |
| Atenas |
De Atenas fuimos a Aegina, isla ubicada a aproximadamente 25 kilómetros de Atenas. Los ferries que llevan a la isla salen del puerto de El Pireo, donde se llega desde Atenas en metro. Para ir elegimos la empresa Saronic, que tiene múltiples servicios que comunican las islas griegas y una alta frecuencia particularmente con Aegina, donde llega en 1 hora 10 minutos. El costo es de 12 euros por persona por tramo.
![]() |
| Aegina |
Estando en la isla y yendo a sacar el pasaje de regreso para el otro día, vimos que había otras alternativas. Sabíamos el ferry de alta velocidad que tardaba 40 minutos, pero vimos otro barco que hacía el trayecto de regreso a Atenas en 1 hora 20 minutos por 9,50 euros. Tenía menos frecuencia pero el horario de las 18:50 hs nos servía. Regresamos en ese buque, al cual habíamos visto arribando a Aegina un rato antes. Es un moderno ferry de pasajeros y vehículos (hasta 1.000 lugares para pasajeros) que fue botado y puesto en servicio en 2025. Era mejor y más barato que el anterior, gran elección. Tiene escaleras mecánicas y la parte cerrada, donde viajamos, es lujosa e impecable.
Desde Atenas nos fuimos al norte, a Budapest. Buscamos pero no hubo otra alternativa que viajar por la aerolínea húngara LowCost llamada WizzAir.
Al aeropuerto de Atenas llegamos con metro desde plaza Monastiraki. El trayecto perfecto y veloz. El aeropuerto se nos presentó prolijo, grande y funcional hasta que fuimos a la terminal C desde donde salía nuestro vuelo. Hubo que andar un rato muy largo y la terminal nombrada no era lo mejor. Los baños flojos, faltaban asientos que sí los había en zonas cerradas que se correspondían con puertas de embarque que solo se habilitan una hora antes del vuelo. De allí al avión en un bus, donde tuvimos que esperar más de 15 minutos.
![]() |
| Aeropuerto de Atenas |
El avión impecable, el vuelo que tenía una duración programada de 2 horas, tardó poco más de 1 hora y media. Durante el vuelo no sirven nada, pero venden tanto bebidas como comida y elementos de Free Shop. Según un mapa, el vuelo más directo era atravesando Serbia. Pero no. El avión atravesó el norte de Grecia, Bulgaria, Rumania y desde allí ingresó a Hungría. Todos cielos de la Unión Europea.
El descenso en Budapest fue hermoso porque pudimos observar a poca distancia muchos pueblos húngaros.
![]() |
| Hungría desde el cielo |
![]() |
| Aeropuerto de Budapest |
Llegamos al punto débil del viaje. La programación del mismo y la falta de alternativas tanto terrestres como aéreas, nos llevó a sacar tickets para viajar desde Budapest a Sofía en la ya conocida empresa búlgara Arda Tur. El trayecto iba a llevar 13 horas atravesando Serbia de norte a sur. El problema era el siguiente. El servicio no salía de la estación de ómnibus Népliget sino en la calle, frente a la estación en la puerta de un bar extraño, a las 23:59 hs. Esperaba nervioso este momento.
Llegamos a la estación antes de las 22:00 hs y esperamos dentro de la misma. El ambiente, un poco extraño y la mayoría de los servicios eran de Flixbus. A las 23:30 hs, la estación cerró y nos tuvimos que ir hasta el lugar donde iba a parar el nuestro. Consulté al sitio Web de la compañía y avisaban que el servicio venía con una hora de demora. Cada vez hacía más frío. Entre eso, la incertidumbre del viaje, los homeless y consumidores que nos pasaban cerca a cada rato, la aparición del ómnibus a las 02:00 a.m. fue quizás el momento más alegre del viaje.
![]() |
| Esperando el bus en Budapest... |
No venían más de 20 pasajeros, búlgaros en su gran mayoría. El bus venía de Bremen, Berlín, Viena. Fuimos los últimos en subir. Y creo que el cartel del mismo estaba equivocado.
Los choferes eran simpáticos (uno de ellos hablaba español) pero el servicio dejaba que desear. Paraban en lugares insólitos (en Serbia paramos en un pueblo donde subió una persona que a partir de ese momento manejó...y no solamente, sino que fumaba manejando con la ventanilla abierta). La mayoría del pasaje dejaba bastante que desear salvo un francés que vivía en Madrid y un búlgaro que vivía en Berlín con los cuales charlamos un rato.
Hicimos 6 paradas: estación de servicio en Hungría solo para ir al baño, frontera Hungría-Serbia, dos paradas en Serbia en estaciones de servicio, frontera Serbia-Bulgaria y una Shell apenas pasando la frontera. Llegamos a Sofía a las 14:00 hs, con solo una hora de demora, destacando la simpatía y amabilidad de la gente serbia.
![]() |
| Frontera Serbia-Bulgaria |
Nos quedaba el trayecto Sofía-Estambul, en un servicio de Flixbus operado por una compañía turca llamada KamilKoc. En la terminal de Sofía, todos eran antipáticos sin distinción. El baño cerraba tempramo por lo cual nos fuimos a la estación de trenes que queda justo enfrente. Regresamos una hora antes de la salida del bus y la mujer que despachaba el servicio, ante nuestra pregunta, nos dijo que el servicio era directo a Estambul. Error, el mismo, luego de una parada en una estación de servicio, ingresó a Plovdiv, la hermosa segunda ciudad de Bulgaria.
Cuando llegamos a la frontera con Turquía, vimos a mano derecha un playón donde habría, sin exagerar, mil camiones. Todos con los motores apagados esperando vaya a saber que. Frente a este playón del otro lado de la ruta, había un impresionante hotel casino, probablemente esperando a que los aburridos camioneros gastaron sus pocos euros ahí.
La aduana búlgara fue tan rápida que ya no la recuerdo pero cuando llegamos a Turquía, lo de siempre. Impresionantes instalaciones y enorme Free Shop. Esta vez, todo fue diferente. Tuvimos que bajar del bus con todas nuestras valijas, las pasamos por un equipos de Rayos X mientras personal de aduanas de Turquía revisaba exhaustivamente el bus, así como hacía con los autos. Todos abajo, revisión de motor, baúl, interiores. Volvimos al bus para despertarnos con los rayos de sol que nos daban la bienvenida a la inolvidable Estambul.
| GoldenEye Hotel & Casino, Bulgaria |

















Totalmente de acuerdo con la frase inicial
ResponderEliminar